Nunca olvides que te quiero
La vida es como un viaje en autobús en el que cada uno es el conductor del suyo.A lo largo de la ruta sube y baja gente.Unos solo están al principio, otros solo en un trayecto.También los hay que se quedan hasta el final y no bajan hasta que has llegado a la última parada.Pero todos tienen algo en común:Han montado en tu autobús. Cambias de carril,tomas curvas,pasas por baches...Puede que te equivoques de camino y no sepas hacia dónde ir,pero al final encontrarás la forma de llegar a tu destino.
domingo, 5 de mayo de 2013
SEPTIEMBRE: Capítulo 11.
"Es estúpida la forma en la que nos enamoramos.
Desde el primer momento te hacen creer que en algún lugar del mundo, hay una persona dispuesta a amarte, que lo daría todo por ti; por tu amor, por sentir tus caricias.
Y, cuando crees haber encontrado a esa persona, te vuelves ciego y piensas que has dado con el hallazgo más codiciado en el mundo, lo más buscado en esta vida: el amor; algo que no todos tienen la suerte de vivir. Y te sientes afortunado.
Todo un error.
Caes tontamente en las redes de un extraño al que crees conocer, pero en realidad estás equivocado, todo es una falsa ilusión.
Te adentras en las profundidades de lo que en un primer momento es un mundo nuevo, algo mágico y único; un mundo sin explorar.
Piensas cada día en volver a ver esa persona a la que tanto deseas, la que rompe todos tus esquemas, en ir uniendo piezas para vivir una vida juntos y amaros hasta el final.
Porque a pesar de los malos días y los malos momentos, eso es amor, ¿no?
No importa caerse si esa persona está a tu lado, porque sabes que te ayudará a levantarte; el problema viene cuando esa persona es la que te hace caer.
Y todo va a peor. Te hundes en lo más remoto de un mar lleno de mentiras. Intentas remar lo más fuerte que puedes, pero no eres capaz de soportar toda la corriente que viene hacia a ti y te empuja hacia abajo.
Entonces llegan los peores días. Las disputas, los enfados en incluso... más que eso.
Tu mundo se desmorona y no sabes qué hacer.
¿Cómo vas a vivir sin la persona que un día te dijeron que lo sería todo para ti?
No serías nada, no tendrías nada.
Una lucha de cabeza y corazón.
Una lucha contra uno mismo.
Decides que lo mejor es poner punto y final a la historia que podría haber continuado por el resto de tus días, intentando convencerte de que es lo correcto y lo acabarás olvidando; pero el recuerdo es una fuerza incontrolable, y perdura en tu memoria para toda tu vida, preguntándote qué sería de ti si hubieses continuado el cuento de hadas que te aseguraron que tendrías algún día.
Pero, si es cierto lo que dicen, entonces el mundo está lleno de eso a lo que llaman amor. Una descripción demasiado bonita de lo que en realidad no es más que una falsa mentira.
Te quería."
Relee lo que escribió hace ya un tiempo.
Cierra su cuaderno y se mete en la cama. Mañana será un largo día.
sábado, 13 de abril de 2013
SEPTIEMBRE: Capítulo 10.
Los siguientes días transcurrieron sin novedad, como lo llevaban haciendo desde el principio.
Carlota no comentó nada a nadie de lo que pasó la otra noche en la discoteca con Nicolás, simplemente por el hecho de que no quería hablar de ello.
De todas formas, y a pesar de que son vecinos, no se han vuelto a ver, así que por el momento no tendrá que dar explicaciones a nadie sobre lo sucedido.
Por otro lado, Julia no le ha hablado a nadie por el momento del chico que conoció en la discoteca, Luis.
No porque no quisiera que alguien se enterase, sino porque no le da importancia a ese asunto, ya que no cree que se vuelvan a ver. Y si lo hiciesen, tan solo son conocidos.
No es nada que se tenga que ocultar. Se conocieron una noche y estuvieron hablando. Nada más.
Y Almudena...
Almudena solamente está esperando que empiece la universidad.
A tan solo un día de la razón por la que las chicas están viviendo juntas. La razón por la que sus vidas han cambiado y cambiarán más aún con el paso del tiempo.
Está ansiosa. Está nerviosa.
Conocerá muchas nuevas personas e irá haciendo amigos poco a poco.
Además de la oportunidad de formarse académicamente en una carrera que le gusta.
Eligió Ingeniería Industrial. Siempre le ha gustado el dibujo técnico, y se le da muy bien.
En un principio quiso hacer arquitectura, pero al pensarlo mejor y ya que estaba entre sus otras alternativas, se dio cuenta que Ingeniería Industrial tenía más salidas y podría ser más entretenido.
Tan solo faltan unas horas.
Aunque quizá no sea el primer día, sino los siguientes a éste los que hagan un cambio brutal, más que el hecho de mudarse allí, a su vida.
No le presta mucha atención a la tele; todos los pensamientos que en estos momentos abarcan su mente tienen relación con la universidad y el día de mañana.
A petición de Julia, Carlota y ella están sentadas en el sofá comiendo palomitas mientras ven "Grease" las tres juntas.
A Almudena no le entusiasma. Sinceramente, está viéndola porque esa tarde no tenían nada mejor que hacer.
Observa la televisión. En su época debió de tener mucho éxito; tanto, que ha llegado hasta la actualidad.
Pero para ella no es nada del otro mundo; tan solo una historia de amor como cualquier otra de película:
Chica buena y chico malo se conocen en la playa, lo pasan genial y se enamoran, pero al final del verano se tienen que separar y creen que no se volverán a ver nunca.
La sorpresa viene cuando se vuelven a encontrar y ella se da cuenta de que el chico no es como creía, lo que hace que se enfaden. El chico se comporta delante de sus amigos como un chulo, pero quiere volver a recuperar a la chica, porque no olvida el amor de verano que pasaron juntos.
Al final se reconcilian, vuelven a estar juntos y son felices. Fin.
Solo que esta película está adaptada a los años 60 y pasan más cosas de por medio en la historia.
Grupos de jóvenes "macarras" que fuman, alcohol, carreras de coches, peleas, drogas , sexo...
Pero eso ya depende de la película que sea.
No se imagina haciendo ese tipo de cosas. No es de su estilo, y no cree que le pueda gustar.
Siempre ha sido una chica estudiosa y trabajadora, además de educada y simpática.
Nunca ha hecho nada fuera de lo normal.
En clase estaba atenta y hacía los deberes. De vez en cuando salía, y aunque bebe, nunca se ha emborrachado.
Ella prefería, y ahora también lo hace, leer un buen libro al lado de un radiador tapada hasta arriba con una manta. ¿Qué hay más relajante que eso?
También es verdad que nunca ha ido a actividades extraescolares ni ha hecho ningún deporte. En su opinión: "no está hecha para el deporte".
De pequeña, su madre la apuntó a gimnasia rítmica, y dado que su flexibilidad era, y lo sigue siendo, nula, no duró ni dos semanas seguidas, por lo que se desapuntó.
Lo intentó nuevamente con el tenis, y se le dio un poco mejor que la gimnasia, pero siempre acababa cansada muy pronto y era demasiada lenta y vaga como para estar moviéndose de un lado a otro de la pista sin parar.
Lo dejó y desde entonces no ha vuelto a probar ningún otro deporte, aunque tampoco quiere hacerlo.
De repente Julia se levanta del sillón y se pone a bailar y a saltar como una loca por toda la estancia mientras canta a voz en grito una de las canciones de la peli que ahora mismo está en escena.
A Carlota y Almudena les hace tanta gracia que no pueden evitar mirarse y soltar una carcajada.
Julia lo oye por encima de su voz, se da la vuelta para mirarlas y dice:
-¡Eehh!, ¿Os estáis riendo de mí?
-¿Nosotras? ¡No, qué va! - Dice irónicamente Carlota mientras ríe.
-Os vais a enterar...
Se acerca al sofá corriendo, coge un par de cojines y con fuerza tira uno a cada una.
La guerra de cojines continúa un rato más hasta que las chicas se cansan y hasta casi les cuesta respirar.
-Pues que sepáis que es la mejor peli del mundo. - Consigue decir Julia.
-¿Y eso a qué viene ahora?
-Era solo para que lo supierais.
Todas ríen y se quedan allí, descansando y charlando.
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Con un pequeño bolso y un cuaderno de la mano, Olivia camina de regreso a casa.
Ha estado dando un largo paseo por la playa mientras pensaba. Sobre su pasado, su presente, y sobre todo, su futuro.
Nunca se imaginó estando en esta situación.
Ella, a unas horas de empezar la universidad y viviendo con tres chicas que hace apenas unos días ni siquiera conocía.
Si se lo hubiesen dicho, no se lo hubiera creído. Hasta se hubiese reído.
Pero es curioso, porque la vida puede dar un giro inesperado de un día para otro y poner todo patas arriba. De repente, sin previo aviso. Y cambiar por completo la vida de una persona.
Tampoco le ha dado muchas vueltas a ese asunto esa tarde. Lo que importa es el presente, y el futuro. Ella es la que importa; ahora, en ese mismo momento, en ese mismo lugar.
Bellas Artes.
¿Eligió bien?
Quizá hubiese sido mejor haber escogido otra carrera, o directamente hacer un FP. Sin rodeos, sin necesidad de hacer una carrera en la universidad...
Ni siquiera piensa que sea lo suficientemente buena haciendo lo que más le gusta en el mundo: pintar.
Seguramente no esté a la altura de los demás.
Nunca ha tenido confianza plena en nadie, pero de vez en cuando le enseñaba alguno de sus dibujos a una de sus amigas o incluso a sus padres.
Siempre le decían que eran increíbles y que no habían visto nada igual nunca, pero Olivia nunca estuvo segura de que fuese cierto lo que decían.
Seguramente decían eso porque al ser familiares y amigos era su obligación y su deber hacerle saber que eran bonitos, aunque no lo fuesen. O puede que lo hiciesen solo por quedar bien.
Pero eso ya da igual, porque los hechos del pasado la hicieron alejarse de sus seres más cercanos y desconfiar en todo el mundo. Aquel día...
No quiere ni pensarlo. Tan solo quiere borrarlo de su mente y que desaparezca para siempre.
O, por lo menos, eclipsarlo con otro tipo de pensamientos.
Y es curioso, porque en los últimos días no ha pensado en ello; ni se le había pasado por la cabeza.
Sabe el motivo.
En su mente han estado rondando otro tipo de incógnitas, preguntas a las que no sabe responder. Otro tipo de pensamientos.
Nicolás.
Últimamente han estado quedando un par de días, y lo ha estado comentando con las demás.
No ha pasado nada entre ellos, tan solo se han visto y han estado pasando el rato y hablando como amigos.
Desde el día que le conoció, a Olivia le llamó bastante la atención, y no solo físicamente, sino también su forma de ser.
La manera que tiene de enfrentarse a la vida. Sin miedos, como si no tuviese nada que perder. Siempre mirando la vida con una sonrisa, como si no existieran los problemas.
Realmente no sabe mucho sobre la vida personal de Nicolás, pero la forma que tiene de comportarse, a Olivia le parece una de las cosas más valientes del mundo.
Está claro que la vida no es un cuento de hadas y no todo es de color rosa; siempre hay problemas que se interponen en nuestro camino y nos dificultan las cosas. El hecho de que Nicolás haga como si no pasase nada le parece increíble. Ella no podría comportarse de esa manera.
Ella es de las que se refugia en la música y en la pintura cuando en su vida se presentan dificultades.
Sabe de sobra que eso no es lo que debería hacer; debería intentar solucionar las cosas. Pero es demasiado cobarde, y tiene miedo a equivocarse.
Lo que sí que está claro es que Olivia se siente muy atraída por él. La pregunta ahora es: ¿Siente algo más que atracción y amistad por Nicolás?
Es una cuestión que le ha estado rondando bastante por la cabeza esa tarde.
Aunque, de todos modos, no cree que él pueda llegar a sentir algo por ella. Ni física, ni personalmente.
Además, primero tiene que estar segura de que siente algo. De momento, son solo amigos. No quiere ni va a dar un paso más allá de su amistad. No mientras no esté segura de que le gusta y él pueda llegar a sentir algo por ella.
Quiere dejar de pensar en eso.
Por ahora, lo que importa son los estudios.
Esta noche quiere descansar bien, porque mañana empieza la universidad y tiene que madrugar. Con lo perezosa que es y lo que le gusta dormir, puede que le cueste bastante levantarse, así que mejor descansar el mayor número de horas posibles.
Haciendo equilibrios para que no se caiga el cuaderno ni el reproductor de música que lleva de la mano, ni los auriculares de sus orejas, saca las llaves del bolso, abre, y mientras vuelve a guardarlas, sujeta la puerta con el pie tarareando "Summer paradise" de Simple Plan con Sean Paul.
Impulsa la puerta hacia dentro y entra sin mirar.
No se da cuenta de que justo delante suyo hay alguien a punto de salir del edificio y choca cayéndose el cuaderno al suelo, desperdigando varias hojas sueltas.
Su dibujo. El dibujo de Nicolás.
Se abalanza a por él, pero antes de que pueda cogerlo, unas manos ya lo sostienen.
Apresurádamente, recoge el resto de las hojas y el cuaderno y se pone en pie.
Menuda vergüenza.
Cuando levanta la cabeza, su sorpresa es mayor.
Enfrente, sosteniendo el dibujo entre las manos está Nicolás.
En menos de un segundo se pone roja.
-Es muy bueno - Comenta él a la vez que se lo devuelve con una sonrisa dibujada en su rostro.
-Gra... Gracias. - Dice ella mirando sus pies.
No sabe qué decir.
Era un dibujo que no pensaba que nadie fuese a ver nunca.
-No sabía que dibujases tan bien. - Dice él rompiendo el silencio.
Olivia está aliviada, porque por lo menos no ha sido ella la que ha tenido que hablar para salir de esa situación tan embarazosa. Pero ahora es ella la que tiene que decir algo.
-Emm... Bueno... Sí, esto... Yo...
No se lo puede creer.
Esto tan solo pasa en las películas, y precisamente ahora le tiene que pasar a ella, y de esta manera tan desastrosa.
Normalmente se conocen y se acaban enamorado, pero no es precisamente lo que va a pasar en esta historia.
No mientras siga sin mover un músculo y totalmente callada.
-Eh, no te preocupes, no te voy a hacer nada por dibujar a un chico tan guapo. - Suelta una pequeña carcajada y se acerca acariciando su brazo para intentar calmarla; pero solo provoca que un escalofría recorra todo el cuerpo de Olivia y se le pongan los pelos de punta.
Ella mira una vez el dibujo y luego lo mira a él. La verdad es que se parecen bastante, y marcan a la perfección todos los rasgos faciales de Nicolás.
Ahora que se fija, y al habérselo dicho, quizá no sea tan mala como piensa.
Sonríe tímidamente intentando reflejar un estado máximo de gratitud.
Piensa en darle un abrazo y darle las gracias, pero no sería lo correcto, y puede que él lo interpretara de otra forma diferente; así que se queda quieta esperando a que algo pase.
Los dos se miran unos segundos hasta que Nicolás mira el reloj y dice:
-¿Te apetece que vayamos a tomar algo?
Olivia hace una mueca de fastidio.
- Lo siento, pero hoy no puedo. Debería descansar, mañana empiezo la universidad.
- A ver si adivino... Algo relacionado con el dibujo... ¿Bellas Artes?
-Has acertado. - Sonríe, pero esta vez le sale natural. La presión que le oprimía el pecho se ha hecho más leve.
- Esta semana si quieres me paso por tu casa y vamos a dar una vuelta, si no estás muy ocupada, claro. Y si no, puedes venir a la mía cuando quieras. Decimoquinto D. La puerta está abierta.
- Vale, de acuerdo.
-Mucha suerte mañana. - Se acerca un poco más a Olivia y le da un inesperado beso en la mejilla, desapareciendo de inmediato por la puerta del portal.
-... Gracias... - Susurra mientras roza con la punta de los dedos su mejilla.
¿Qué ha sido eso?
Ni idea, pero sea lo que sea ha sido muy extraño y reconfortante a la vez.
Clava la vista en el dibujo que aún sujeta de la mano. Ese chico le acaba de dar un beso.
No sabe su significado, pero le ha gustado.
Sonríe ampliamente y sube hacia el piso.
Cuando entra, todas se sorprenden al verla tan contenta. Cuando Olivia se da cuenta, deja de sonreír y saluda, aunque con demasiado ímpetu.
-¡Hola chicas!, ¿Qué tal la tarde?
-¿Qué tal la tuya?,¿Dónde has estado? Porque se te ve muy contenta. - Pregunta Julia sin darle tiempo casi a respirar. - ¿Has estado con tu príncipe de ojos azules?
-No... Bueno, sí... Pero...
-¿Sí o no? - Ahora es Almudena la que habla, que se ha incorporado en el sofá para escuchar su respuesta.
Desde que están allí no ha pasado nada de lo que puedan hablar todas juntas, por lo que cualquier novedad que las involucre un poco a todas las puede dar de qué hablar bastante.
Pero lo que no saben, es que en realidad ya han pasado más cosas de lo que se imaginan, aunque no lo hayan querido desvelar.
-Sí, pero solo cinco minutos.
-Eso dicen todas... - Dice mirándola inquisidoramente Julia. - ¿Y qué habéis hecho?
-Hablar.
-¿Sólo? - Insiste Julia sin casi dejar que conteste.
-Sí...
No quiere contar que le ha dado un beso. Aunque haya sido un beso sin significado alguno, prefiere omitirlo y guardarlo para ella misma.
Porque puede que para Nicolás haya sido un simple beso en la mejilla, pero a ella le ha hecho sentir algo.
Algo que tiene que descubrir qué es.
viernes, 5 de abril de 2013
SEPTIEMBRE: Capítulo 9.
Se ríe.
Ese chico es muy gracioso.
Actúa con tanta naturalidad que parece mentira que se acaben de conocer.
Ni siquiera sabe su nombre. Solo sabe que cuando ha ido a la barra de la discoteca a pedir algo, casualmente él estaba allí sentado y han empezado a charlar como si nada.
No puede ver mucho en la discoteca, porque está oscura y lo único que puede iluminar su semblante son unas luces de colores que parpadean sin parar, pero parece guapo.
Tiene el pelo castaño y peinado hacia arriba por la parte de delante. Se aprecia una amplia sonrisa en su rostro, y se pueden ver todos sus dientes perfectamente alineados.
Por la expresión de su cara, él también se está divirtiendo.
No hablan de nada en concreto, tan solo se limitan a dejarse llevar por sus impulsos y bromear.
Después de unas cuantas copas más, Julia mira su reloj y se da cuenta de la hora que es, aunque no está muy segura porque todo a su alrededor se mueve.
Ha bebido más de la cuenta.
Es sorprendente ver cómo el tiempo pasa de una manera u otra dependiendo de la persona con la que estés y lo que estés haciendo.
Cuando lo estás pasando bien no te das cuenta de la noción del tiempo, y cuando tienes que irte deseas quedarte y disfrutar otra vez lo que has vivido.
Eso mismo le pasa ahora a Julia. Y aunque lo ha pasado genial, no conoce de nada a ese chico.
Además debería ir a buscar a los demás e irse a casa.
Apurando las últimas gotas de alcohol de su copa, Julia se levanta del taburete en el que está sentada frente a la barra y se alisa el vestido,
-¿Te vas ya? - Pregunta el chico.
-Sí, se ha hecho tarde. - Responde mirando una vez más el reloj.
En el fondo le gustaría decir que se muere por quedarse un rato más con él, pero sabe que ya es hora de irse y lleva un par de copas de más. No quiere pasarse con el alcohol.
Además está un poco cansada.
Lleva más de seis horas subida a un par de tacones bastante altos y le empiezan a doler los pies.
Julia coge su bolso, se despide del chico, que se ha quedado sentado y cuando está a punto de marcharse, él la coge por la muñeca y dice:
-¡Espera! - Sorprendida se da la vuelta y le observa con atención. - ¿Volveremos a vernos?
-Supongo que sí. - Dice encogiéndose de hombros.
Se levanta de la silla y se acerca un poco más a ella.
Buscando algo, se mete la mano en el bolsillo trasero del pantalón y cuando da con ello, lo saca y se lo tiende en las manos.
Es una pequeña tarjeta que contiene la información del chico: nombre, email y número de teléfono.
Julia la ojea unos segundos y seguidamente se la guarda en el bolso.
-Si necesitas algo, no dudes en llamarme.
-De acuerdo. Gracias. - Esboza una pequeña sonrisa tímida, cosa que no suele hacer. - Adiós.
Ahora sí se da la vuelta y camina rápidamente hacia la salida.
Por encima de la música, puede oír al chico gritar:
-¡Eh!¡Espera!¡No me has dicho tu nombre!
Julia se ríe para sus adentros y sigue caminando sin darse la vuelta.
Una fría ráfaga de aire recorre todo su cuerpo al salir de la discoteca produciendo que todo el vello de su cuerpo se erice.
No ha llevado nada de abrigo puesto que no pensaba quedarse hasta tan tarde.
Va en manga corta y lo único que cubren sus delgadas piernas son unas finas medias transparentes.
Empieza a caminar sin saber muy bien hacia dónde ir. Solo sabe que tiene que llegar a su casa.
Esa es la parte fácil. Ahora tiene que decidir qué dirección tomar...
Lo mejor será intentar llegar al paseo marítimo para poder orientarse.
Se quita los tacones que le están produciendo una ampolla en la planta del pie y los lleva de la mano.
Camina distraída pensando en la tarde que ha pasado. En saber cómo han llegado a la discoteca. No recuerda muy bien el camino.
Ha sido un día muy divertido. Empezando por la mañana, cuando Olivia y ella han limpiado el baño, o por lo menos lo han intentado...
Seguido por la tarde con su vecino Nicolás.
Aparentemente es un chico engreído, además de ser carismático, pero Julia piensa que en el fondo seguramente sea un buen chico con un buen corazón y uso de la razón.
Es muy simpático y divertido, y a decir verdad, entre Nicolás y el chico de la discoteca se ha pasado toda la tarde riendo.
El chico de la discoteca... Eso le hace pensar en la tarjeta que le ha dado, y solo ha tenido tiempo de echarla un vistazo.
Rápidamente la saca de su bolso y lee con atención:
Nombre: Luis Gómez.
Así que se llamaba Luis...
Ya tiene la información necesaria; no necesita saber nada más.
Rompe la tarjeta y la tira en la papelera más cercana.
No va a llamarle, eso lo tiene muy claro.
Si tienen que hablar de algo, ya lo harán la próxima vez que se vean.
Tan solo han pasado un rato agradable juntos, nada más. Ni siquiera son amigos. Conocidos; eso está mejor.
Julia sigue caminando por calles desconocidas por las que no pasa nadie a esas horas de la madrugada.
Tuerce en una esquina y ve que al fondo de esta estrecha calle se encuentra el paseo marítimo iluminado, con el mar detrás de éste, a lo lejos.
¡Por fin! ¡Creía que se iba a quedar vagando toda la noche por Valencia!
Acelera el paso hasta llegar al paseo marítimo. Se siente más segura a la luz de tantas farolas.
Camina delante de la heladería en la que estuvieron esa tarde. Ahora casi a la perfección el camino que hicieron hasta llegar a la discoteca. Tan solo se tardan cinco minutos desde allí.
Menudo desastre. Y pensar que ella ha estado más de veinte minutos dando vueltas por ahí perdida...
Aún no conoce Valencia; tan solo se orienta por la zona por la que vive y todo lo que abarca el paseo marítimo.
Camina en dirección a su casa. Pensando.
En tan solo una tarde ha conocido a dos personas, que a decir verdad, es una buena cifra dado que en el tiempo que lleva allí, solo ha conocido a tres, y casualmente coincide con el número de sus compañeras de piso...
Sin duda, ha sido un día diferente, que a Julia no le importaría volver a repetir.
Está contenta. Por lo que puede llegar a ser su vida estando allí. Conociendo nuevas personas, nuevos sitios, nuevas sensaciones, nuevos sentimientos.
Y ahora no es solo más que el principio de aquella aventura.
El comienzo de nuevas amistades, que poco a poco, como ha podido comprobar, irá estableciendo allí.
El inicio de lo que pueda llegar a ser en el futuro.
Su vida va a cambiar, o más bien, ya ha cambiado, aunque ella todavía no se dé cuenta.
Pero pronto, cuando ella menos se lo espere, lo hará...
viernes, 29 de marzo de 2013
SEPTIEMBRE: Capítulo 8.
Nicolás las ha llevado a una discoteca, que al parecer es muy conocida allí, en Valencia.
Hay mucha gente y la música está muy alta.
En el centro de la pista están Julia y Carlota bailando; Julia no la ha defraudado al decirla que lo pasarían bien; está haciendo todo lo posible para que se divierta. Es lo que hacen las amigas, ¿no?.
Es sorprendente lo unidas que las cuatro chicas están en tan solo unas pocas semanas. Se podría decir que ahora son como hermanas.
Por los altavoces suena la canción "Drive by" de Train. No es una canción que las invite a bailar, así que se acercan a una columna cerca de donde estaban y se apoyan en ella; necesitan un descanso.
Intentan hablar, pero la música ensordecedora solo las permite gritar, y eso las haría estar más exhaustas aún, así que tan solo se limitan a mirar en todas direcciones contemplando toda la gente que hay ahí dentro.
Carlota observa cada rincón de la sala detenidamente y se da cuenta de que, en una esquina de la discoteca, no muy lejos de donde ellas están hay un chico sosteniendo una copa en la mano mirándolas descaradamente. Aparta la mirada y hace como que no le ha visto.
Empieza una nueva canción: "Agáchate" de Danny Romero. ¡Qué recuerdos del verano les trae a las dos esa canción!
Sin dudarlo dos veces salen de nuevo a la pista de baile y empiezan a cantar al unísono mientras bailan.
A su baile se incorporan Almudena y Olivia, junto con Nicolás, que lleva las bebidas como puede.
De un trago, éste se bebe su copa.
De repente se acerca a Carlota, le dice algo al oído y se van en dirección a los lavabos sin dar una explicación. Ni tan siquiera mirar a las demás que están perplejas.
Sorprendidas les ven observan marcharse y se miran unas a otras boquiabiertas. ¿Qué acaba de pasar? Ni la más remota idea; de todas formas, si es necesario, Carlota se lo contará.
Lo mira a través de sus gafas de pasta.
-¿Qué quieres? - Arquea las cejas.
Se cruza de brazos apoyada en la pared. Nicolás está delante suyo.
Se aclara la garganta y dice:
-Mira, sé que desde el principio no hemos empezado con buen pie, pero quiero pedirte disculpas por lo que se supone que te haya hecho.
-Vale, perdonado. - Dice mirando a otro lado intentando sonreír lo mejor que puede.
Intenta marcharse de allí, pero el brazo de Nicolás se apoya en la pared de detrás suyo y se lo impide.
-¿Qué? Ya te he perdonado. ¿No te vale? - Lo fulmina con la mirada. - Ahora, déjame ir con las demás a bailar. - Mantiene el tono firme cuando habla.
-No. Sabes que es no es lo que quiero. - La mira fíjamente a los ojos. - Empecemos desde el principio. - Se queda callado unos segundos, y ella aparta la vista. - Mírame.
De un impulso, coge a Carlota de la barbilla y se acerca más a ella.
Buscando su mirada, gira un poco la cabeza, y cuando encuentra los ojos de la chica, sonríe y suspira. Le huele el aliento a alcohol, pero a pesar de eso, Carlota no deja de mirarlo a los ojos. Ahora él no aparta la vista de sus labios.
El espacio que hay entre ellos cada vez es más reducido.
Están muy cerca. Demasiado.
Carlota no sabe qué hacer; se ha quedado totalmente inmóvil y bloqueada. Paralizada.
Nicolás reduce la distancia y pega su cuerpo al de ella, bajando después las manos por sus brazos hasta llegar a su cintura.
En ese momento tan solo unos centímetros los separan. Sus narices se rozan, y sus labios están a punto de hacerlo; pero Carlota por fin reacciona.
Le da un empujón para que se aparte y seguidamente le da un bofetón el la mejilla.
-¿Pero qué estás haciendo?, ¿Eres imbécil?
Está muy enfadada. Le arden las mejillas.
Nicolás se queda allí quieto, con la mano en la cara. Se lo merece.
A grandes zancadas, rápido, se acerca a donde están las demás, a excepción de Julia, que no está. ¿Dónde se ha metido? Recorre la sala con la mirada unos segundos y al no encontrarla decide acudir a Almudena, que la mira desconcertada.
Sin explicaciones, le pide que la acompañe a casa.
No quiere estar más allí.
No mientras esté Nicolás.
¿Por qué lo ha hecho?
Estaba a punto de olvidar ese rencor interior que tenía hacia él y lo fastidia todo intentando besarla.
Muchos pueden decir que lo que ha hecho no tiene ni pies ni cabeza. Es un chico guapo y muy atractivo, pero Carlota no quería tener nada con él. No de momento.
Sin duda, no estaba equivocada con él. Menudo idiota.
domingo, 24 de marzo de 2013
SEPTIEMBRE: Capítulo 7.
¡Falsa alarma!
Cuando han llamado al timbre Olivia y ella se han pegado un buen susto, dadas las circunstancias en las que estaban: con el pelo y la ropa empapada, despeinadas y con lo peor que tenían, puesto.
Al final han resultado ser Almudena y Carlota que habían olvidado las llaves.
Como era de esperar, les ha tocado limpiar todo el desastre de baño que habían dejado, esta vez, con ayuda de Almudena.
Cuando han entrado en casa, Carlota estaba un poco rara, y se ha excusado diciendo que se encontraba un poco mal y le dolía la cabeza, así que quería descansar un rato en su habitación.
Seguidamente, Almudena les ha contado lo sucedido en la playa y los planes que tenían para esa misma tarde, pidiéndolas ir con ellas.
Olivia y Julia pensaban ir de compras, pero les parece mejor hacer algo diferente y aceptar la invitación de Almudena.
Total, no todos los días como al parecer ha sido, un chico guapo invita a tus amigas a salir con él y éstas te ofrecen acompañarles.
Además, a Julia le parece una idea genial. En el tiempo que llevan allí nunca han hecho nada nuevo; tan solo iban a la playa o a dar un paseo por ahí. Aunque también hay que tenerlo en cuenta, no conocían a nadie que no fuesen ellas cuatro para hacer algo distinto.
En cambio, ahora es diferente. Al parecer, y según les ha contado Almudena, tienen un "nuevo amigos", si es que se le puede llamar así: su nuevo vecino. Mejor dicho, ellas son sus nuevas vecinas.
"Es alto, rubio, con ojos azules y muy guapo." - Recuerda las palabras de su amiga.
Y aunque no consigue imaginárselo, Julia está muy emocionada. A decir verdad, está nerviosa.
Son las cinco de la tarde; a mediodía Carlota salió de su habitación y comió algo, pero luego volvió a encerrarse. Desde entonces, no han vuelto a saber nada de ella.
Igual está dormida, y no quiere molestarla, pero a las seis y media su vecino pasará a recogerlas y deberían ir preparándose, aunque Carlota siempre es la que menos tarda de todas.
Sigilosamente abre la puerta, entra, y vuelve a cerrar con cuidado.
Carlota está tumbada boca arriba en su cama con los cascos puestos. Cuando la ve se incorpora.
Julia se acerca y se sienta al borde de la cama:
-¿Qué tal estás?
-Un poco mejor.
-A las seis y media va a venir Nicolás a buscarnos, deberías ir preparándote.
-Id vosotras, yo me quedo aquí -Dice un poco fría.
-¿Qué te pasa? - Arquea una ceja.
-Nada. Solo es que todavía no me encuentro muy bien. - Julia nota la mentira en su mirada - No os preocupéis por mí, estaré bien aquí.
-Sabes que no es así.
-Bueno, pues no me creas. - Responde a la defensiva Carlota.
Las dos se quedan calladas unos instantes; Carlota un poco ofuscada y Julia intentando sacar con la mirada lo que con palabras no ha podido.
A Carlota le irrita esa mirada, tanto, que al final dice:
-Vale, vale. Te diré qué es lo que me pasa, pero deja de mirarme así.
Julia sonríe satisfecha por el resultado que ha conseguido.
-Nicolás no me gusta.
-¿Y eso es todo? - Suelta una carcajada; no lo ha podido evitar, le ha hecho mucha gracia; en cambio a Carlota no, y la fulmina con la mirada.
-Deja que me explique. No me gusta en el sentido de que no me da demasiada buena espina, y tampoco me cae demasiado bien.
-¡Pero si casi ni le conoces! Has estado con él, ¿Cuánto tiempo? ¿Poco más de media hora posiblemente? Venga, no me vengas con bobadas. Aunque sea sal por nosotras, seguro que lo pasamos bien.
-No sé...
Julia no deja que hable más, se levanta de la cama rápidamente y antes de cerrar la ouerta asoma la cabeza y dice:
-Vete arreglándote que a las seis y media nos vamos. Y sino estás cambiada, te llevo de los pelos con la ropa que lleves puesta. - Le guiña un ojo, le manda un beso con la mano y cierra.
Parece que no la deja más opción...
Se levanta perezosa de la cama y se pone lo primero que pilla: unos pitillos azules, una camiseta rosa y unas sandalias del mismo color que ésta.
Al cabo de veinte minutos ya está preparada.
Sale de la habitación y con lo que se encuentra es con un caos total:
Olivia corre de un lado hacia otro con una toalla en la cabeza pidiendo ayuda para ver qué se pone; Almudena necesita una raya de ojos porque ella no tiene; y Julia corre en ropa interior al baño para dejarle su kit de maquillaje a Almudena.
Tienen confianza y ya están acostumbradas a ese tipo de cosas, sin embargo, Carlota nunca las había visto tan alteradas.
Le hace gracia la situación pero se está empezando a agobiar con tanto ruido y movimiento en el piso así que sale a la terraza para poder respirar un poco.
Se apoya en la pared que hace de barandilla y observa el mar. Se está muy a gusto allí.
Pero ahora que lo piensa más detenidamente... ¿Todo el barullo que se está formando dentro del piso es por un chico?
No sabe lo que les habrá contado Almudena a Olivia y a Julia, pero por lo que deduce le habrá puesto sobe un altar.
Y lo peor es que es por ese insignificante de Nicolás.
No le encuentra sentido. ¿Por qué todas se sientan tan atraídas por él? ¡Es solo un tío más! Además, ¿Por qué un chico como él se iba a interesar por alguna de sus amigas? Seguro que solo son un juguete para él que al segundo día ya se ha olvidado de ellas...
"Pff...¡Tíos!" - Piensa Carlota.
Seguro que cuando le conozcan no pensarán lo mismo de él que en estos instantes...
No quiere pensarlo más. Está claro que para ella no significa nada y tampoco cree que así sea aún conociéndole un poco.
Mira el reloj una y otra vez. Se aburre de esperar. Todavía son las seis y cuarto, aún queda un poco para que llegue Nicolás.
Dos minutos más tarde, Carlota oye el timbre desde la terraza.
-¡Ay! ¡Que todavía no estoy preparada!
-¡Yo tampoco, necesito cinco minutos más!
"Me tocará abrir a mí al final..."
Vacilando un poco se dirige hacia la puerta, mira hacia atrás (por si alguna sigue en ropa interior), y cuando se asegura abre.
Y ahí está Nicolás, vestido con unos vaqueros, una camiseta de manga corta azul a juego con sus ojos y unas zapatillas deportivas.
Carlota sonríe y dice:
-Las demás todavía no están listas.
-¿Las demás?
-Ah, sí. No te lo hemos dicho esta mañana, pero compartimos piso con otras dos chicas más y las hemos invitado a venir con nosotros.
-Genial. - Sonríe - ¿Qué te parece si vamos bajando y esperamos fuera?
"Estupendo, mi suerte aumenta por momentos" - Dice para sí misma entre dientes.
-Vale. - Responde.
Ya en la calle no dicen mucho, tan solo se limitan a mirar hacia los lados y sonreírse un poco cuando sus miradas se encuentan.
Después de quince minutos, se abre la puerta del portal y salen Olivia, Almudena y Julia; las tres arregladas, con tacones y minifalda o vestido.
Carlota intenta no soltar una carcajada, no quiere ser maleducada
Y ella con esas pintas y sin ni siquiera una capa de maquillaje...
Pero, ¿A dónde se creen que van a ir?
¡Es muy pronto para ir de fiesta!
Sin duda, sus amigas se han vuelto locas.
La tarde transcurre entre risas y paseos.
Nicolás las lleva a una heladería que hay por el paseo marítimo y se sientan en un banco a observar la playa y toda la gente que hay en ella.
Charlan hasta que es tarde y empieza a hacer fresco.
Ninguna de ellas lleva nada de abrigo, como es de suponer, pero a pesar de eso no se quejan, lo están pasando bien.
Nicolás es un chico simpático y agradable, pero a veces es el típico gracioso que quiere llamar la atención y es un poco creído.
Carlota está absorta en sus pensamientos y Julia se da cuenta. Se acerca a ella, le pega un codazo y dice:
-¿Qué?, ¿Cómo lo estás pasando?
Vuelve a la realidad.
-Bien, bien.
-¿Qué piensas ahora de Nico?
-Bueno... - Julia no la deja acabar. Si hay algo que no le gusta nada es que la interrumpan mientras habla; pero no pierde la paciencia y deja que hable:
-Yo creo que es majo, solo necesitas tiempo para conocerle mejor. En mi opinión, tienes una imagen errónea de él. No le juzgues, le acabas de conocer.
-Está bien...
Dejan así la conversación. Julia estña convencida de que Carlota al final se dará cuenta de que Nicolás no es como piensa.
Al cabo de un rato, empiezan a caminar sin rumbo. Por delante Nicolás y Olivia y detrás suyo Carlota, Julia y Almudena.
Llegan a una calle en la que hay bastante gente joven, pero ninguna sabe dónde están.
El único que lo sabe es Nicolás...
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